martes, 4 de octubre de 2016

EL PROFETISMO EN ISRAEL

I.                  EL PROFETA

Uno de los elementos para entender a los profetas son la antigua relación entre adivinación y profecía. En el ámbito del enigma del presente y de la preocupación por el futuro (típico de las prácticas adivinatorias) es donde entronca humanamente la profecía.

1.     Adivinación y profecía

Una de las cosas más apasionantes para el ser humano: su fututo, ese futuro hecho de sueños e incertidumbres. En el mundo entorno del antiguo Israel, las religiones estaban ya bien organizadas y difundidas por aquella época, y, aunque a veces se recurre a los espíritus de los antepasados, se cree que son los dioses los que pueden transmitir la información deseada.

  1. Los dioses y la adivinación

La vida puede deparar muchos sufrimientos y lágrimas, pero los dioses, que todo lo saben, están dispuestos a evitarnos mayores males si nos preocupamos de consultarlos. En este sentido se entiende como un don divino las adivinaciones. Si no existen los dioses, no hay señales de lo futuro: pero existen dioses; luego nos instruyen de lo venidero.

Gran cantidad de gente estaba convencida en la antigüedad de que los dioses o los espíritus están dispuestos a revelarnos el futuro o resolver nuestros problemas presentes.

  1. Adivinación y magia

Surge así una de las actividades más antiguas y misteriosas: la adivinación, que en sus comienzos estaba estrechamente vinculada a la magia. Lo importante no solo era conocer el futuro, sino también modificarlo en caso necesario.

  1. Las formas de la adivinación

La palabra latina “divinatio” hace referencia al mundo sublime de los divino y tiene su equivalencia en el griego “mantiké”.

3.1  La adivinación inductiva

a)      A partir de la observación de la naturaleza

Se observan los cuerpos celestes y los fenómenos atmosféricos. Se cree que hay una estrecha relación que imagina entre el cielo y la tierra; lo que sucede en la tierra es presagiado en el cielo. Se estudian los cuerpos celestes, su posición con respecto al sol, los planetas y ciertas estrellas fijas. El AT habla de estos astrólogos babilonios (Is 47,13).

Otro elemento a considerar es el murmullo del viento en la copa de los árboles (2 Sam 5,24)

b)     A partir de la observación de los animales

El comportamiento o los movimientos de los animales también se usan con frecuencia para adivinar (Sam 6). Ocupa un puesto importante el estudio de los pájaros (ornitomancia). Su vuelo, su aparición por la derecha o por la izquierda, los gritos que lanzan, se consideran medios adecuados de revelación.

Entre los griegos y los romanos, esta técnica adquirió una difusión tan amplia que incluso ocupó a una clase concreta de sacerdotes, los augures.

c)      A partir de los sacrificios

La función originaria del sacerdote no era ofrecer sacrificios, sino observar e interpretar los posibles signos divinos a través de esos sacrificios. Particularmente se estudian las entrañas de la víctima (aruspicina). Según la mentalidad popular, los dioses escribían en ellas su mensaje.

Sobresale la observación del hígado (hepatoscopía). Este es considerado como el lugar de la vida y se prestaba para ser analizado detenidamente. Su tamaño, anomalías, malformaciones, se estudian y relacionan con otros fenómenos de la vida diaria: guerras, desgracias, revueltas. La hepatoscopía sólo se menciona en la Biblia como costumbre de Babilonia en Ez 21,26.

Los sacrificios se prestan también a observar la llama, la forma en que sube el humo, su color (capnomancia). En ocasiones el incienso se usa con esta intención (libanomancia).

d)     A partir de la observación de algunos líquidos

Se considera el agua como elemento generador y revelador. Se observan las ondas que forma una piedra tirada a un lago o al mar y los adivinos obtienen información sobre el futuro.

También en un vaso o un barreño con agua se echan piedras, trozos de metal o de madera, para observar los círculos que se forman, o los ruidos que producen estos objetos.

Una técnica más refinada es el uso de los distintos líquidos, generalmente agua y aceite. Estos eran usados en asuntos del Estado, en las consultas del rey y de los altos personajes, y también en los asuntos privados de los ciudadanos.

e)      Mediante diversos instrumentos

  • Copa: tiene que ver mas con la hidromancia
  • Flechas: Se usa sobretodo en Mesopotamia. Se toma en cuenta la distancia recorrida o introduciendo flechas en el carcaj y sacar una.
  • Bastón.
  • Dados: pueden ser también piedrecillas, trocitos de madera. Se conoce como la cleronomancia, tiene que ver con la suerte. Se relaciona mucho con el urim y el tummim y el efod.

3.2  La adivinación intuitiva

a)      Oniromancia: Desde antiguo se consideran los sueños como el medio por el cual los dioses encierran signos. Cuando son simbólicos se pueden presentar a falsas interpretaciones. La mayoría de los reyes dedica un presupuesto a mantener un grupo de adivinos, magos, astrólogos y agoreros, que les interprete los sueños como es debido. En el AT el material es muy abundante. Este elemento tiende también a cumplir una función muy amplia como el desvelar todo el decurso de la historia. El sueño tenido en un santuario expresa una fuente de bendición. Este medio puede ser tergiversado por el falso profeta, al igual que los otros.
b)      Necromancia: Es la consulta a los muertos para tener de ellos la información deseada. Es un fenómeno bastante utilizado en la antigüedad. Se debe a la creencia popular de que los difuntos no sólo sobreviven después de muertos, sino que tienen poderes sobrenaturales de conocimiento.
c)      Oráculos: En ellos los signos y portentos quedan sustituidos por la palabra, a veces, enigmática, pero palabra. Se utiliza en diversas circunstancias: en la elección de jefe o monarca, la guerra, la salud y enfermedad, en las desgracias, en las colonizaciones.

  1. Oráculos no pedidos

Existe otra posibilidad: que el oráculo sea dado por Dios sin haber sido consultado. De ella se desprenden dos posibilidades: que el dios se limite a revelar el futuro (generalmente con sentido funesto) o que encomiende una misión.


El oráculo encomienda a un pueblo o a un individuo una tarea futura.

2.    LOS MEDIADORES

La religión yahvista no niega la posibilidad de verdaderos intermediarios entre Dios y los hombres. Por ejemplo deben acudir los israelitas para conocer la voluntad de Dios a los profetas. También Dios podía establecer el contacto con nuestro mundo a través de un intermediario misteriosos, su ángel, que se presenta a quien Dios quiere y de forma imprevisible. Mientras el sacerdote y el profeta lo son en los dos sentidos: Dios al hombre y del hombre a Dios.

  1. El ángel del Señor

Transmite un mensaje, dando a conocer el futuro o indicando lo que se debe hacer en el presente. Tenemos varios ejemplos: en el sacrificio de Isaac, al comienzo del libro de los jueces, en relación con el profeta Isaías, el ángel intérprete de Zacarías.

El ángel puede transmitir mensajes muy distintos, desde unas breves palabras de consuelo, promesa, orden de salvar al pueblo e interpretar la historia. Tiene también la posibilidad de actuar, protegiendo o castigando.

  1. El sacerdote

La consulta a los sacerdotes, es frecuente tiempos antiguos, se centra básicamente en temas militares, el lugar donde residir, la fortuna de un viaje, o cuestiones personales que ignoramos.

De lo que ya hemos presentado, algunos de los procedimientos adivinatorios eran propios de los sacerdotes. Entre ellos tenemos el urim y tummin y el efod.
  • Urim: procedimiento parecido al nuestro de “cara” o “cruz”. Pero es difícil concretar más
  • Tummin: Dos piedras o varitas que se diferenciaban por el color o por una inscripción equivalente a “si” o “no” o dos piedras con alef  (inicial de urimm)y tau (inicial de Tummin).
  • Efod: Para unos era el vestido de una estatua divina; para otros, una estatua divina; para otros un objeto de culto no bien definido; para otros una urna para guardar las suertes sagradas; para otros un vestido sacerdotal con fines oraculares.

  1. Los mediadores proféticos

En Israel, el gran intermediario para conocer el futuro es el profeta. Pero esta palabra encierra un problema terminológico. La palabra de origen griego “profeta” se usa para referirnos a unos personajes que la Biblia designa con títulos muy distintos, tres términos, “hombre de Dios”, “vidente”, y “profeta”.

Otros textos aparecen con tanta precisión sobre cada uno de estos personajes que no osamos identificarlos.




3.1  Vidente

El término se usa 11 veces. En las tradiciones anteriores al exilio. Es un hombre que conoce cosas ocultas, al que se puede consultar dándole una propina, también cumplía funciones sacerdotales, pero no debemos ver los sacrificios como parte integrante de su actividad de vidente.

Los videntes aparecen en paralelismo con los “visionarios”. Son un grupo que, mediante sus visiones y palabras, recuerdan al pueblo su responsabilidad ante Dios. Ellos dicen la verdad, “ponen delante al Santo de Israel, aunque provoquen las iras de sus conciudadanos.

3.2  Visionario

Expresa la relación y diferencia con el vidente. Aparece 16 ocaciones. Es gente que se gana la vida con sus visiones y palabras. Se puede tener una visión negativa de ellos, como los falsos profetas que extravían al pueblo. Pero predomina la situación positiva, pues se habla de “visionarios” en paralelismo con los “profetas”. Son personajes valientes que se atreven a hablar. Eran poco numerosos.

3.3  “Hombre de Dios”

Aparece 76 veces, se aplica a un personaje conocido y en ocasiones a personajes anónimos.

En época tardía se entendió el título en sentido honorífico, y así es como se aplicó a Moisés y a David; estas referencias carecen de interés para el sentido profético del término. El hombre de Dios posee una relación tan estrecha con el Señor que se puede obrar los mayores milagros.

La tradición da también el título de profeta a los más importantes de estos hombres de Dios: Samuel, Elías, Eliseo. Porque son auténticos intermediarios entre Dios y los hombres, y la palabra de Dios ocupa un puesto capital en su actividad. La única diferencia con los profetas posteriores es que esa palabra que transmiten es, sobretodo, una palabra poderosa; no se limita a denunciar el presente o anunciar el futuro, tiene también la capacidad de transformar la realidad.

3.4  Profeta (nabí´)

Tiene 315 usos en el AT. Es el término más frecuente, el clásico, para referirse a los profetas. Pero por la abundancia de citas se provocan los mayores problemas. Pues es un término que se aplica a las personas más distintas, incluso opuestas.

a)      Uso del término en los libros bíblicos

En el Pentateuco: a Abraham, por la intercesión por le pueblo. A moisés se le considera el profeta por antonomasia, de hecho, en Nm 11,25 se presenta el don profético como una participación en el espíritu de Moisés. En Dt 18,9-22, el nabí´ aparece como la gran alternativa a magos, adivinos, vaticinadores, etc. Es el mediador concedido por Dios a Israel, para transmitir su palabra.

En la historia deuteronomista. No menciona a profetas famosos a pesar de que vivieron en los años que trata. Pero se habla de diversos grupos de profetas. En este sentido el rey dispone de 400 profetas a los que consulta antes de ir a la guerra, hombre que vive a sueldo de la corona, más preocupados en agradar al monarca que en transmitir la palabra de Dios. En los momentos finales, la Historia habla de sus siervos los profetas como de los instrumentos elegidos por Dios para transmitir su palabra.

Se utiliza las lamentaciones como fuente histórica del s VI. Aquí se encuentran en estrecha relación con los sacerdotes.

En el libro de Nehemías se nos presenta el s V. Los profetas intervienen en la unción del rey.

Dentro de los libros proféticos, en el Amós, el protagonista se distancia claramente de los nebí´ím, pero de estos grupos se habla bien en otras ocasiones. La reacción espontánea es inevitable, ante la palabra del Señor es la de “profetizar” (3,8), y eso es lo que Dios le encargó a Amós.

Oseas presenta a Moisés como nabí´. Frase muy interesante porque no destaca su labor de mediador de la palabra divina, sin su papel de salvador, obrador de milagros, don de Dios al pueblo.

El libro de Isaías une tendencias muy distintas. El llama nabí´ah a su esposa. Pero las demás veces que aparece nabí´ en su libro siempre es en plural o en singular colectivo, haciendo referencia a una especie de corporación, grupos integrados en ella al lado de militares, jueces, políticos y toda clase de adivinos. El profeta aparece junto a ancianos y nobles, pero dedicado a enseñar mentiras.

El libro de Jeremías. Dios mismo designa con ese título en el momento de la vocación (1,5).

Ezequiel: Dios mismo lo envía como nabí´.

En protozacarías (Zac 1-8) se da testimonio de que la antigua unión de sacerdotesy profetas en torno al templo se mantiene a finales del siglo VI.

Zac 9-14 presenta a los profetas de forma tan negativa como Nehemias, son como los ídolos, vestidos con mantos peludos para engañar, marcados por tatuajes, mentirosos, cobardes y mujeriegos.

b)     Uso del verbo nb´

Significa ponerse “frenético”, “danzar ritualmente”, “actuar como un nabí´”, “profetizar”, “cantar”. Igual que hay muchos tipos de profetas, hay muchas formas de “profetizar”: cayendo en trance frenético…

El verbo también sirve para referirse a la conducta de los verdaderos profetas. A Amós, Dios lo envió a Israel con esta orden: “profetiza”.

c)      Conclusiones

  • El título nabí´no implica una valoración positiva siempre, dada la connotación negativa que posee en muchos contextos, sobretodo cuando aparece en plural.
  • El sentido y la función del nabí´ varían a lo largo de la historia, pero el rasgo predominante es el de comunicar la palabra de otra persona.
  • El nabí´ actúa a veces de manera independiente y a veces en grupo, lo que los relaciona estrechamente con los sacerdotes.
  • El fenómeno del nebiismo presenta múltiples fisuras, no es homogéneo en su mensaje, ni en sus manifestaciones.
  • Las mujeres pueden formar parte de este movimiento.
  • En ciertas corrientes proféticas el término nabí´ y el verbo “profetizar” no gozan del mucho prestigio; se prefiere “contemplar”.

3.5  Visión de conjunto

Estos intermediarios son importantes porque conocen lo que no sabe el resto de sus contemporáneos. Precisamente por eso acuden a ellos.

3.    DIOS Y EL PROFETA

En este apartado nos enfocaremos en conocer cómo les comunica Dios ese conocimiento a los profetas.

Los narradores conciben la comunicación entre el mundo divino y el profeta de forma tan directa como un diálogo entre personas y queda clara la función que debe cumplir: decir sólo lo que Dios le diga.

Dios tiene dos formas privilegiadas de comunicarse, la palabra y la visión, que pueden acontecer en el sueño o en circunstancias especiales, cuando Dios sale al encuentro en ls soledad, después de prepararse con unos sacrificios.

  1. Las visiones

Tiene una importancia enorme la visión como medio de comunicación divina. Lo que no impide que en ciertos momentos se expresen fuertes reservas frente a las visiones, dado el uso y abuso que de ellas hacían los falsos profetas (Ez 13). Pero, en conjunto, es un gran cause de comunicación divina. Dentro de estas visiones se contemplan objetos reales y en otras se ven escenas con personajes celestes, incluso el mismo Dios en las situaciones más extrañas. A medida que aumentan las diferencias literarias y el contenido de las visiones, crece la dificultad de analizar y exponer las relaciones entre ellas.

1.1  Diversos enfoques posibles del catálogo

  • Desde el punto de vista de los protagonistas. Se distinguen personajes celestes y terrestres. Lo normal es que seres divinos dialoguen con el profeta.
  • El escenario puede ser: la corte celeste, el cosmos, un lugar concreto, una ciudad, un lugar ficticio, simbólico, un lugar real, pero transfigurado, o n situarse en escenario alguno.
  • Lo contemplado: visiones centradas en animales, objetos y personas. De manera particular las personas pueden ser terrestres, celestes, simbólicos, o todos juntos. Estos personajes frecuentemente hablan y actúan, podríamos decir que la visión se centra en un acontecimiento.
  • Hay visiones en las que predomina lo “visual” y en otras en los que predomina lo auditivo. Pueden ser visiones centradas en un oráculo.
  • Desde el punto de vista temporal, pueden ser referidas al futuro inmediato, futuro más o menos próximo, o futuro lejano, sobretodo a los “últimos tiempos”.
  • Desde el punto de vista del mensaje, pueden ser visiones de condena y visiones de salvación.

1.2  Algunos puntos de vista

Las percepciones simbólicas tienen un fundamento real, objetivo, en el mundo material, pero lo que se ve es interpretado como símbolo de una realidad superior.

Las visiones literarias no se producen durante el éxtasis, pero sí en estado de exaltación. El resultado es parecido al producto de la poesía visual, aunque en este caso se trata de una nueva revelación de Dios.

Se presenta la realidad de una manera profunda, ofreciendo una lectura nueva. Hace falta un don especial para ver la realidad en su sentido profundo, con los ojos de Dios. Si olvidamos este campo inmenso, diario, inmediato, de la visión profética, perdemos de vista lo esencial.

  1. Palabras

Una palabra. De ella depende el destino de los pueblos; ella los salva o los sentencia. Es una palabra dinámica. Se apodera con tal fuerza del profeta, que a partir de ese instante hay que definir toda su existencia en términos de palabra. El profeta es el hombre de la palabra.

2.1  Fórmulas para expresar un misterio

En el primer apartado encontramos dos formulas: “vino la palabra del Señor a x”, que aparece en total 130 veces, y “me dijo el Señor” o “dijo el Señor a x”, con un toal de 103 casos.

En el segundo apartado se agrupan cuatro fórmulas: “así dice el Señor” (425) “oráculo del Señor” (69) y “habla el Señor” (41). Esta certeza de proclamar la palabra de Dios tampoco admite dudas en la profecía del siglo VIII, incluso antes.

2.2  Diversidad de la palabra

Esta puede ser imperativa, o centrada en un fallo grave de la sociedad, actitudes que deben cambiar o suprimir. Puede ser de ánimo, de consuelo en el presente y asegura un futuro mejor. Pueden ser personales al profeta, dirigidas a reprenderlo o animarlo. Centradas en el presente, otras vuelan al futuro lejano y anticipan una utopía.

2.3  Rasgos de la palabra

Puede ser despreciada, puede retrasarse, es dura y exigente, pero sobretodo es una palabra clara.

2.4  Causes de la palabra

Dios habla a través de la vida, en los hechos cotidianos, en las personas que nos rodean y en los acontecimientos. En la palabra del hombre y de las cosas, en la palabra de la historia y de los pueblos, descubre el profeta la palabra de Dios.

  1. Éxtasis, trance, posesión

En lo ordinario no se oye la palabra de Dios, solo el profeta es capaz de descubrirla. Lo que lleva a plantear el problema de si los profetas se encontraban en una situación anómala, de éxtasis o trance, cuando recibían las palabras o las visiones.

Ante todo es evidente que algunos profetas presentan rasgos extraños en su conducta, al menos en determinados momentos: quedan fuera de si, postraciones, abatimiento, entusiasmo, sensaciones (estar atado, la lengua se pega al paladar…). Estos datos siempre fueron conocidos.

La respuesta dada es que el éxtasis se apodera del hombre cuando éste experimenta una sensación particularmente intensa. También lo experimenta el poeta, el científico, el guerreo. Pero el éxtasis de los profetas es un producto de la acción de Dios.

Lo que podemos afirmar es que existen diversas formas de conducta en el trance, pero puede ser controlada, y que el trance no impedía a los profetas hablar de forma coherente.

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