I.
EL PROFETA
Uno de los
elementos para entender a los profetas son la antigua relación entre
adivinación y profecía. En el ámbito del enigma del presente y de la
preocupación por el futuro (típico de las prácticas adivinatorias) es donde
entronca humanamente la profecía.
1.
Adivinación y profecía
Una de las cosas más
apasionantes para el ser humano: su fututo, ese futuro hecho de sueños e incertidumbres.
En el mundo entorno del antiguo Israel, las religiones estaban ya bien
organizadas y difundidas por aquella época, y, aunque a veces se recurre a los
espíritus de los antepasados, se cree que son los dioses los que pueden
transmitir la información deseada.
- Los dioses y la adivinación
La vida puede
deparar muchos sufrimientos y lágrimas, pero los dioses, que todo lo saben,
están dispuestos a evitarnos mayores males si nos preocupamos de consultarlos.
En este sentido se entiende como un don divino las adivinaciones. Si no existen
los dioses, no hay señales de lo futuro: pero existen dioses; luego nos
instruyen de lo venidero.
Gran cantidad de
gente estaba convencida en la antigüedad de que los dioses o los espíritus
están dispuestos a revelarnos el futuro o resolver nuestros problemas
presentes.
- Adivinación y magia
Surge así una de
las actividades más antiguas y misteriosas: la adivinación, que en sus
comienzos estaba estrechamente vinculada a la magia. Lo importante no solo era
conocer el futuro, sino también modificarlo en caso necesario.
- Las formas de la adivinación
La palabra latina
“divinatio” hace referencia al mundo sublime de los divino y tiene su
equivalencia en el griego “mantiké”.
3.1 La adivinación inductiva
a) A partir de la observación de
la naturaleza
Se observan los
cuerpos celestes y los fenómenos atmosféricos. Se cree que hay una estrecha
relación que imagina entre el cielo y la tierra; lo que sucede en la tierra es
presagiado en el cielo. Se estudian los cuerpos celestes, su posición con
respecto al sol, los planetas y ciertas estrellas fijas. El AT habla de estos
astrólogos babilonios (Is 47,13).
Otro elemento a
considerar es el murmullo del viento en la copa de los árboles (2 Sam 5,24)
b) A partir de la observación de
los animales
El comportamiento o
los movimientos de los animales también se usan con frecuencia para adivinar
(Sam 6). Ocupa un puesto importante el estudio de los pájaros (ornitomancia).
Su vuelo, su aparición por la derecha o por la izquierda, los gritos que
lanzan, se consideran medios adecuados de revelación.
Entre los griegos y
los romanos, esta técnica adquirió una difusión tan amplia que incluso ocupó a
una clase concreta de sacerdotes, los augures.
c) A partir de los sacrificios
La función
originaria del sacerdote no era ofrecer sacrificios, sino observar e
interpretar los posibles signos divinos a través de esos sacrificios.
Particularmente se estudian las entrañas de la víctima (aruspicina). Según la
mentalidad popular, los dioses escribían en ellas su mensaje.
Sobresale la
observación del hígado (hepatoscopía). Este es considerado como el lugar de la
vida y se prestaba para ser analizado detenidamente. Su tamaño, anomalías,
malformaciones, se estudian y relacionan con otros fenómenos de la vida diaria:
guerras, desgracias, revueltas. La hepatoscopía sólo se menciona en la Biblia como costumbre de
Babilonia en Ez 21,26.
Los sacrificios se
prestan también a observar la llama, la forma en que sube el humo, su color
(capnomancia). En ocasiones el incienso se usa con esta intención
(libanomancia).
d) A partir de la observación de
algunos líquidos
Se considera el
agua como elemento generador y revelador. Se observan las ondas que forma una
piedra tirada a un lago o al mar y los adivinos obtienen información sobre el
futuro.
También en un vaso
o un barreño con agua se echan piedras, trozos de metal o de madera, para
observar los círculos que se forman, o los ruidos que producen estos objetos.
Una técnica más
refinada es el uso de los distintos líquidos, generalmente agua y aceite. Estos
eran usados en asuntos del Estado, en las consultas del rey y de los altos
personajes, y también en los asuntos privados de los ciudadanos.
e) Mediante diversos
instrumentos
- Copa: tiene que ver mas con la
hidromancia
- Flechas: Se usa sobretodo en
Mesopotamia. Se toma en cuenta la distancia recorrida o introduciendo
flechas en el carcaj y sacar una.
- Bastón.
- Dados: pueden ser también
piedrecillas, trocitos de madera. Se conoce como la cleronomancia, tiene
que ver con la suerte. Se relaciona mucho con el urim y el tummim y el
efod.
3.2 La adivinación intuitiva
a)
Oniromancia: Desde antiguo se
consideran los sueños como el medio por el cual los dioses encierran signos.
Cuando son simbólicos se pueden presentar a falsas interpretaciones. La mayoría
de los reyes dedica un presupuesto a mantener un grupo de adivinos, magos,
astrólogos y agoreros, que les interprete los sueños como es debido. En el AT
el material es muy abundante. Este elemento tiende también a cumplir una
función muy amplia como el desvelar todo el decurso de la historia. El sueño
tenido en un santuario expresa una fuente de bendición. Este medio puede ser
tergiversado por el falso profeta, al igual que los otros.
b)
Necromancia: Es la consulta a los
muertos para tener de ellos la información deseada. Es un fenómeno bastante
utilizado en la antigüedad. Se debe a la creencia popular de que los difuntos
no sólo sobreviven después de muertos, sino que tienen poderes sobrenaturales
de conocimiento.
c)
Oráculos: En ellos los signos y
portentos quedan sustituidos por la palabra, a veces, enigmática, pero palabra.
Se utiliza en diversas circunstancias: en la elección de jefe o monarca, la
guerra, la salud y enfermedad, en las desgracias, en las colonizaciones.
- Oráculos no pedidos
Existe otra
posibilidad: que el oráculo sea dado por Dios sin haber sido consultado. De
ella se desprenden dos posibilidades: que el dios se limite a revelar el futuro
(generalmente con sentido funesto) o que encomiende una misión.
El oráculo
encomienda a un pueblo o a un individuo una tarea futura.
2.
LOS MEDIADORES
La religión
yahvista no niega la posibilidad de verdaderos intermediarios entre Dios y los
hombres. Por ejemplo deben acudir los israelitas para conocer la voluntad de
Dios a los profetas. También Dios podía establecer el contacto con nuestro
mundo a través de un intermediario misteriosos, su ángel, que se presenta a
quien Dios quiere y de forma imprevisible. Mientras el sacerdote y el profeta
lo son en los dos sentidos: Dios al hombre y del hombre a Dios.
- El ángel del Señor
Transmite un mensaje,
dando a conocer el futuro o indicando lo que se debe hacer en el presente.
Tenemos varios ejemplos: en el sacrificio de Isaac, al comienzo del libro de
los jueces, en relación con el profeta Isaías, el ángel intérprete de Zacarías.
El ángel puede transmitir
mensajes muy distintos, desde unas breves palabras de consuelo, promesa, orden
de salvar al pueblo e interpretar la historia. Tiene también la posibilidad de
actuar, protegiendo o castigando.
- El sacerdote
La consulta a los
sacerdotes, es frecuente tiempos antiguos, se centra básicamente en temas
militares, el lugar donde residir, la fortuna de un viaje, o cuestiones
personales que ignoramos.
De lo que ya hemos
presentado, algunos de los procedimientos adivinatorios eran propios de los
sacerdotes. Entre ellos tenemos el urim y tummin y el efod.
- Urim: procedimiento parecido al
nuestro de “cara” o “cruz”. Pero es difícil concretar más
- Tummin: Dos piedras o varitas que se
diferenciaban por el color o por una inscripción equivalente a “si” o “no”
o dos piedras con alef (inicial de
urimm)y tau (inicial de Tummin).
- Efod: Para unos era el vestido de una
estatua divina; para otros, una estatua divina; para otros un objeto de
culto no bien definido; para otros una urna para guardar las suertes
sagradas; para otros un vestido sacerdotal con fines oraculares.
- Los mediadores proféticos
En Israel, el gran
intermediario para conocer el futuro es el profeta. Pero esta palabra encierra
un problema terminológico. La palabra de origen griego “profeta” se usa para
referirnos a unos personajes que la
Biblia designa con títulos muy distintos, tres términos,
“hombre de Dios”, “vidente”, y “profeta”.
Otros textos
aparecen con tanta precisión sobre cada uno de estos personajes que no osamos
identificarlos.
3.1 Vidente
El término se usa
11 veces. En las tradiciones anteriores al exilio. Es un hombre que conoce
cosas ocultas, al que se puede consultar dándole una propina, también cumplía
funciones sacerdotales, pero no debemos ver los sacrificios como parte
integrante de su actividad de vidente.
Los videntes
aparecen en paralelismo con los “visionarios”. Son un grupo que, mediante sus
visiones y palabras, recuerdan al pueblo su responsabilidad ante Dios. Ellos
dicen la verdad, “ponen delante al Santo de Israel, aunque provoquen las iras
de sus conciudadanos.
3.2 Visionario
Expresa la relación
y diferencia con el vidente. Aparece 16 ocaciones. Es gente que se gana la vida
con sus visiones y palabras. Se puede tener una visión negativa de ellos, como
los falsos profetas que extravían al pueblo. Pero predomina la situación
positiva, pues se habla de “visionarios” en paralelismo con los “profetas”. Son
personajes valientes que se atreven a hablar. Eran poco numerosos.
3.3 “Hombre de Dios”
Aparece 76 veces,
se aplica a un personaje conocido y en ocasiones a personajes anónimos.
En época tardía se
entendió el título en sentido honorífico, y así es como se aplicó a Moisés y a
David; estas referencias carecen de interés para el sentido profético del
término. El hombre de Dios posee una relación tan estrecha con el Señor que se
puede obrar los mayores milagros.
La tradición da
también el título de profeta a los más importantes de estos hombres de Dios:
Samuel, Elías, Eliseo. Porque son auténticos intermediarios entre Dios y los
hombres, y la palabra de Dios ocupa un puesto capital en su actividad. La única
diferencia con los profetas posteriores es que esa palabra que transmiten es,
sobretodo, una palabra poderosa; no se limita a denunciar el presente o
anunciar el futuro, tiene también la capacidad de transformar la realidad.
3.4 Profeta (nabí´)
Tiene 315 usos en
el AT. Es el término más frecuente, el clásico, para referirse a los profetas.
Pero por la abundancia de citas se provocan los mayores problemas. Pues es un
término que se aplica a las personas más distintas, incluso opuestas.
a) Uso del término en los libros
bíblicos
En el Pentateuco: a
Abraham, por la intercesión por le pueblo. A moisés se le considera el profeta
por antonomasia, de hecho, en Nm 11,25 se presenta el don profético como una
participación en el espíritu de Moisés. En Dt 18,9-22, el nabí´ aparece como la
gran alternativa a magos, adivinos, vaticinadores, etc. Es el mediador
concedido por Dios a Israel, para transmitir su palabra.
En la historia
deuteronomista. No menciona a profetas famosos a pesar de que vivieron en los
años que trata. Pero se habla de diversos grupos de profetas. En este sentido
el rey dispone de 400 profetas a los que consulta antes de ir a la guerra,
hombre que vive a sueldo de la corona, más preocupados en agradar al monarca
que en transmitir la palabra de Dios. En los momentos finales, la Historia habla de sus
siervos los profetas como de los instrumentos elegidos por Dios para transmitir
su palabra.
Se utiliza las
lamentaciones como fuente histórica del s VI. Aquí se encuentran en estrecha
relación con los sacerdotes.
En el libro de
Nehemías se nos presenta el s V. Los profetas intervienen en la unción del rey.
Dentro de los
libros proféticos, en el Amós, el protagonista se distancia claramente de los
nebí´ím, pero de estos grupos se habla bien en otras ocasiones. La reacción
espontánea es inevitable, ante la palabra del Señor es la de “profetizar”
(3,8), y eso es lo que Dios le encargó a Amós.
Oseas presenta a
Moisés como nabí´. Frase muy interesante porque no destaca su labor de mediador
de la palabra divina, sin su papel de salvador, obrador de milagros, don de
Dios al pueblo.
El libro de Isaías
une tendencias muy distintas. El llama nabí´ah a su esposa. Pero las demás
veces que aparece nabí´ en su libro siempre es en plural o en singular
colectivo, haciendo referencia a una especie de corporación, grupos integrados
en ella al lado de militares, jueces, políticos y toda clase de adivinos. El
profeta aparece junto a ancianos y nobles, pero dedicado a enseñar mentiras.
El libro de
Jeremías. Dios mismo designa con ese título en el momento de la vocación (1,5).
Ezequiel: Dios
mismo lo envía como nabí´.
En protozacarías
(Zac 1-8) se da testimonio de que la antigua unión de sacerdotesy profetas en
torno al templo se mantiene a finales del siglo VI.
Zac 9-14 presenta a
los profetas de forma tan negativa como Nehemias, son como los ídolos, vestidos
con mantos peludos para engañar, marcados por tatuajes, mentirosos, cobardes y
mujeriegos.
b) Uso del verbo nb´
Significa ponerse
“frenético”, “danzar ritualmente”, “actuar como un nabí´”, “profetizar”,
“cantar”. Igual que hay muchos tipos de profetas, hay muchas formas de
“profetizar”: cayendo en trance frenético…
El verbo también
sirve para referirse a la conducta de los verdaderos profetas. A Amós, Dios lo
envió a Israel con esta orden: “profetiza”.
c) Conclusiones
- El título nabí´no implica una
valoración positiva siempre, dada la connotación negativa que posee en
muchos contextos, sobretodo cuando aparece en plural.
- El sentido y la función del nabí´
varían a lo largo de la historia, pero el rasgo predominante es el de
comunicar la palabra de otra persona.
- El nabí´ actúa a veces de manera
independiente y a veces en grupo, lo que los relaciona estrechamente con
los sacerdotes.
- El fenómeno del nebiismo presenta
múltiples fisuras, no es homogéneo en su mensaje, ni en sus
manifestaciones.
- Las mujeres pueden formar parte de
este movimiento.
- En ciertas corrientes proféticas el
término nabí´ y el verbo “profetizar” no gozan del mucho prestigio; se
prefiere “contemplar”.
3.5 Visión de conjunto
Estos
intermediarios son importantes porque conocen lo que no sabe el resto de sus
contemporáneos. Precisamente por eso acuden a ellos.
3.
DIOS Y EL PROFETA
En este apartado
nos enfocaremos en conocer cómo les comunica Dios ese conocimiento a los
profetas.
Los narradores
conciben la comunicación entre el mundo divino y el profeta de forma tan
directa como un diálogo entre personas y queda clara la función que debe
cumplir: decir sólo lo que Dios le diga.
Dios tiene dos
formas privilegiadas de comunicarse, la palabra y la visión, que pueden
acontecer en el sueño o en circunstancias especiales, cuando Dios sale al
encuentro en ls soledad, después de prepararse con unos sacrificios.
- Las visiones
Tiene una
importancia enorme la visión como medio de comunicación divina. Lo que no
impide que en ciertos momentos se expresen fuertes reservas frente a las
visiones, dado el uso y abuso que de ellas hacían los falsos profetas (Ez 13).
Pero, en conjunto, es un gran cause de comunicación divina. Dentro de estas
visiones se contemplan objetos reales y en otras se ven escenas con personajes
celestes, incluso el mismo Dios en las situaciones más extrañas. A medida que
aumentan las diferencias literarias y el contenido de las visiones, crece la
dificultad de analizar y exponer las relaciones entre ellas.
1.1 Diversos enfoques posibles
del catálogo
- Desde el punto de vista de los
protagonistas. Se distinguen personajes celestes y terrestres. Lo normal
es que seres divinos dialoguen con el profeta.
- El escenario puede ser: la corte
celeste, el cosmos, un lugar concreto, una ciudad, un lugar ficticio,
simbólico, un lugar real, pero transfigurado, o n situarse en escenario
alguno.
- Lo contemplado: visiones centradas en
animales, objetos y personas. De manera particular las personas pueden ser
terrestres, celestes, simbólicos, o todos juntos. Estos personajes
frecuentemente hablan y actúan, podríamos decir que la visión se centra en
un acontecimiento.
- Hay visiones en las que predomina lo
“visual” y en otras en los que predomina lo auditivo. Pueden ser visiones
centradas en un oráculo.
- Desde el punto de vista temporal,
pueden ser referidas al futuro inmediato, futuro más o menos próximo, o
futuro lejano, sobretodo a los “últimos tiempos”.
- Desde el punto de vista del mensaje,
pueden ser visiones de condena y visiones de salvación.
1.2 Algunos puntos de vista
Las percepciones
simbólicas tienen un fundamento real, objetivo, en el mundo material, pero lo
que se ve es interpretado como símbolo de una realidad superior.
Las visiones
literarias no se producen durante el éxtasis, pero sí en estado de exaltación.
El resultado es parecido al producto de la poesía visual, aunque en este caso
se trata de una nueva revelación de Dios.
Se presenta la
realidad de una manera profunda, ofreciendo una lectura nueva. Hace falta un
don especial para ver la realidad en su sentido profundo, con los ojos de Dios.
Si olvidamos este campo inmenso, diario, inmediato, de la visión profética,
perdemos de vista lo esencial.
- Palabras
Una palabra. De
ella depende el destino de los pueblos; ella los salva o los sentencia. Es una
palabra dinámica. Se apodera con tal fuerza del profeta, que a partir de ese instante
hay que definir toda su existencia en términos de palabra. El profeta es el
hombre de la palabra.
2.1 Fórmulas para expresar un
misterio
En el primer
apartado encontramos dos formulas: “vino la palabra del Señor a x”, que aparece
en total 130 veces, y “me dijo el Señor” o “dijo el Señor a x”, con un toal de
103 casos.
En el segundo
apartado se agrupan cuatro fórmulas: “así dice el Señor” (425) “oráculo del
Señor” (69) y “habla el Señor” (41). Esta certeza de proclamar la palabra de
Dios tampoco admite dudas en la profecía del siglo VIII, incluso antes.
2.2 Diversidad de la palabra
Esta puede ser
imperativa, o centrada en un fallo grave de la sociedad, actitudes que deben
cambiar o suprimir. Puede ser de ánimo, de consuelo en el presente y asegura un
futuro mejor. Pueden ser personales al profeta, dirigidas a reprenderlo o
animarlo. Centradas en el presente, otras vuelan al futuro lejano y anticipan
una utopía.
2.3 Rasgos de la palabra
Puede ser
despreciada, puede retrasarse, es dura y exigente, pero sobretodo es una
palabra clara.
2.4 Causes de la palabra
Dios habla a través
de la vida, en los hechos cotidianos, en las personas que nos rodean y en los
acontecimientos. En la palabra del hombre y de las cosas, en la palabra de la
historia y de los pueblos, descubre el profeta la palabra de Dios.
- Éxtasis, trance, posesión
En lo ordinario no
se oye la palabra de Dios, solo el profeta es capaz de descubrirla. Lo que
lleva a plantear el problema de si los profetas se encontraban en una situación
anómala, de éxtasis o trance, cuando recibían las palabras o las visiones.
Ante todo es
evidente que algunos profetas presentan rasgos extraños en su conducta, al
menos en determinados momentos: quedan fuera de si, postraciones, abatimiento,
entusiasmo, sensaciones (estar atado, la lengua se pega al paladar…). Estos
datos siempre fueron conocidos.
La respuesta dada
es que el éxtasis se apodera del hombre cuando éste experimenta una sensación
particularmente intensa. También lo experimenta el poeta, el científico, el
guerreo. Pero el éxtasis de los profetas es un producto de la acción de Dios.
Lo que podemos
afirmar es que existen diversas formas de conducta en el trance, pero puede ser
controlada, y que el trance no impedía a los profetas hablar de forma
coherente.